La programación de los Veranos Carpetanos vivió este miércoles una de sus sesiones más esperadas con la conferencia impartida por Emilio Gamo Pazos, conservador del Museo Arqueológico Nacional y uno de los principales investigadores de Caraca, la antigua ciudad carpetana y romana localizada en el Cerro de la Virgen de la Muela de Driebes. Durante cerca de hora y media, los asistentes pudieron conocer la evolución histórica del enclave, las campañas arqueológicas que han permitido identificarlo y la enorme relevancia que este yacimiento tiene para comprender el pasado de la Carpetania.
La charla tuvo además un significado especial para los participantes de los Veranos Carpetanos, puesto que puso de manifiesto los vínculos históricos y culturales que unen a Driebes y Corral de Almaguer. Ambas localidades comparten la devoción a la Virgen de la Muela y forman parte del territorio ocupado por los antiguos carpetanos, uno de los pueblos prerromanos más importantes del centro peninsular.
Emilio Gamo comenzó repasando el largo debate científico sobre la ubicación de Caraca. Desde el siglo XVI, eruditos como Ambrosio de Morales propusieron diferentes emplazamientos para la ciudad citada por los autores clásicos. Guadalajara, Taracena, Horche, Carabaña o Perales de Tajuña fueron algunas de las localizaciones sugeridas hasta que, en 1982, Juan Manuel Abascal y Jorge Sánchez-Lafuente defendieron la identificación de Caraca con el yacimiento de Driebes. Décadas después, las investigaciones arqueológicas acabarían confirmando aquella hipótesis.
Uno de los momentos centrales de la conferencia estuvo dedicado a las campañas desarrolladas desde 2016. El empleo de tecnologías avanzadas, como las prospecciones con georradar, los vuelos de dron y los análisis arqueométricos, permitió reconstruir el urbanismo de la ciudad sin necesidad de grandes excavaciones iniciales. Gracias a estos trabajos se identificaron el foro, las termas, diversas edificaciones públicas y parte del sistema hidráulico que abastecía a la población.
Los resultados obtenidos muestran una ciudad de unas ocho hectáreas de extensión, cuyo periodo de máximo esplendor se desarrolló entre las últimas décadas del siglo I a. C. y el siglo II d. C. La ciudad experimentó una importante monumentalización en época flavia, cuando se construyeron el foro y las termas públicas, probablemente precedidas por la ejecución de un acueducto. El trazado urbano se organizaba en torno a un Cardo Maximus que atravesaba la ciudad de noroeste a sureste y articulaba un conjunto de 27 manzanas, sin que hasta el momento se haya podido documentar la existencia de una muralla.
En la conferencia también se explicó que la historia de Caraca es mucho más antigua que la ciudad romana. La secuencia arqueológica documentada en el yacimiento arranca en el Paleolítico, continúa a través de la Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro y culmina con el desarrollo de la ciudad carpetana y posteriormente romano-imperial. Tras su desaparición, el lugar siguió teniendo importancia, como demuestran la presencia de una necrópolis tardoantigua y la posterior construcción de la ermita de la Virgen de la Muela.
Especial atención mereció el episodio de Sertorio y Caraca, recogido por Plutarco. Gamo explicó cómo las investigaciones han identificado un nivel de destrucción correspondiente al siglo I a. C. que podría relacionarse con los conflictos sertorianos del año 77 a. C. Asimismo, se presentó la hipótesis de un posible campamento romano en el cercano Cerro Esporteado, objeto de estudios y prospecciones recientes.
La intervención abordó también uno de los hallazgos más emblemáticos de la zona: el Tesoro de Driebes. Descubierto durante las obras del Canal de Estremera, estaba compuesto por cerca de catorce kilogramos de plata distribuidos en dos ocultaciones y formado por 1.480 piezas entre fíbulas, torques, brazaletes, lingotes y monedas, constituyendo uno de los conjuntos protohistóricos más importantes de la Península Ibérica.
Más allá de la investigación arqueológica, la conferencia destacó el impacto social y cultural que Caraca ha generado en la comarca. La exposición “Caraca, la ciudad perdida”, celebrada en el Museo de Guadalajara, contribuyó decisivamente a difundir los resultados de las investigaciones, al igual que el Festival Ruranos, que cada año convierte las calles de Driebes en una galería de arte al aire libre mediante murales inspirados en el pasado carpetano y romano de la localidad.
La sesión concluyó con un reconocimiento al trabajo conjunto de investigadores, instituciones y asociaciones que han hecho posible este proyecto. Gracias a esa colaboración, Caraca ha dejado de ser una referencia incierta de las fuentes clásicas para convertirse en una realidad arqueológica perfectamente identificada. Un legado histórico que, además de enriquecer el conocimiento del pasado, refuerza los lazos culturales entre pueblos como Driebes y Corral de Almaguer, unidos por una misma patrona y por una historia común que se remonta a los tiempos de la antigua Carpetania.
