b_280_300_16777215_0_0_images_fotos_Cine_PHOTO-2026-07-27-08-38-44.jpegLa sesión de Noche de Cine FESCORA volvió a demostrar que el formato corto es capaz de emocionar, sorprender y hacer reflexionar con la misma intensidad que cualquier largometraje. En una agradable noche de verano, con una temperatura ideal para disfrutar del cine al aire libre, el patio de Casa Ladrón de Guevara se convirtió, una vez más, en un acogedor cine de verano donde el público respondió con atención y complicidad a una programación variada y de gran calidad.

La velada comenzó con Pipiolos, de Daniel Sánchez Arévalo. El reconocido director abrió la sesión con una historia que retrata la adolescencia con una sensibilidad poco habitual, invitando a mirar esa etapa de la vida con empatía y sin prejuicios. Una propuesta que conectó de inmediato con los asistentes.

El tono cambió con Sexo a los 70, dirigido por Vanesa Romero. Entre risas y momentos de ternura, el cortometraje desmontó prejuicios sobre el amor y el deseo en la vejez, recordando que los afectos y la ilusión no entienden de edades.

La primera parte concluyó con Depredador, de Javier Fesser. El director de Campeones volvió a demostrar su habilidad para combinar humor, suspense y un punto de absurdo, sorprendiendo al público con una impactante historia en la que nada es exactamente lo que parece.

Tras una breve y oportuna pausa de hidratación, muy agradecida en pleno verano, la sesión continuó con Violetas, ganador del Premio del Jurado de FESCORA 2025. Su delicada recreación de una historia de amor durante la posguerra emocionó a los asistentes, convirtiéndose en uno de los momentos más intensos de la noche.

A continuación llegó El lado más bestia de la vida, de José A. Campos, una reflexión sobre la fragilidad de la existencia y la fortaleza de los vínculos familiares cuando la vida cambia de forma inesperada, y que puso de relieve el problema de jovenes y vivienda mientras los buitres revolotean..

El broche final lo puso Faustino, premio especial del público en FESCORA 2025. Con una mezcla de suspense, humor negro y crítica social, el cortometraje de Germán Mairén cerró la sesión dejando al público con una reflexión sobre la soledad, la dignidad y la necesidad de no olvidar que detrás de cada trámite siempre hay una persona.

La organización quiso finalizar la velada con un agradecimiento muy especial a María Fernanda Pignatelli, propietaria de Casa Ladrón de Guevara, por su generosidad al ceder este magnífico espacio para la celebración del evento. También hubo palabras de reconocimiento para Rosario y Carmen, cuya disposición y ayuda constante hicieron posible que todo estuviera preparado en cada momento.

Con los aplausos finales, al terminar la proyección, quedó la sensación de haber compartido mucho más que una sesión de cine: una noche de cultura, convivencia y emociones bajo las estrellas, que Amigos de Corral espera repetir el próximo verano.

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