¡Libertad para los sujetadores!

Llevo demasiados días descuidando mi aspecto. No puede ser bueno que me mire al espejo cada día y me asuste de la desaliñada señora de pelo sucio que veo reflejada en él. Sí, ese ser eres tú. Mi dejadez va estrechamente ligada a la longitud de un pelo muy negro y feo que me crece siempre de un lunar de la cara y normalmente arranco incluso antes de ver nacer la puntita. Bueno, pues hoy he descubierto que el pelo está más largo que el campo de fútbol de Oliver y Benji (ja ja), y me he dado mucho asco a mí misma. Me he deshecho rápidamente de él. 

Voy a tener que empezar a cuidar un poco de mi amor propio y seguir más el ejemplo de una amiga mía, que se pone vaqueros para estar por casa, y va siempre monísima. Yo dudo mucho que llegue a ese nivel, porque una ya se ha acostumbrado a cierto nivel de “comodidad” (por ponerle un nombre bonito), pero seguro que algo puedo mejorar. 

Pobres vaqueros… Olvidados durante semanas en el armario, deseando darse un paseo. ¿Y qué me decís de los sujetadores? Esos sí que son los verdaderos olvidados de esta cuarentena. Os animo a que penséis también en ellos durante el aplauso de hoy. Cuando nos liberen de la prisión, vamos a ver más domingas libres que en una playa de Benidorm en pleno agosto.

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